El CIDES/UMSA ante el “reencuentro con la Madre Tierra” como nueva posverdad gubernamental

 

 

 

               En el CIDES/UMSA, asumimos los asuntos ambientales y la relación integral sociedad-naturaleza, con sensibilidad, compromiso y consecuencia por lo que no podemos soslayar el intento gubernamental de instrumentalizar el 22 de abril “día internacional de la Madre Tierra”, para instalar una nueva “posverdad”, implantando la idea de que las políticas del Estado boliviano se orientan hacia la “armonía con la naturaleza y la Madre Tierra”.

 

               En esta posverdad, actores estatales se han dado a la tarea de publicitar un supuesto “reencuentro con la Madre Tierra” incluyendo varias actividades y nuevas normativas. Sería importante que la denominación de “reencuentro”, parta por reconocer y asumir autocríticamente el “desencuentro con la Madre Tierra” en los años del gobierno  del MAS.

 

               Sería creíble si se comenzara por un giro en las políticas extractivistas y la abrogación de instrumentos lesivos, partiendo por la legislación y decretos incendiarios ecocidas, que datan de la “ley perdonazo” 337/2013, para desmontes y quemas anteriores a 2011; las leyes 502/2014 y 739/2015; la ley 740/2015 que flexibiliza la Función Económica Social de la tierra; la ley 741/2015 de autorización de desmonte en tierras con cobertura boscosa; ley 952/2017; ley 1098/2018 para producir etanol y biodiesel; D.S. 3874/2019 autorizando soya transgénica en el  Bosque Seco Chiquitano; ley 1171/2019 y D.S. 3973/2019, autorizando desmonte en Santa Cruz y Beni y que son responsables de la mayor catástrofe ambiental de este siglo.

 

               En esta coyuntura, no se trata de oponerse por oponerse a la creación de una “Defensoría de la Madre Tierra” o a una “Ley contra el ecocidio” que afanosamente propagandiza el gobierno.

 

               Esta posverdad se limita a discursos que continúan dejando de lado los preceptos de la nueva CPE relativos a la protección del medio ambiente. Hablan de respetar a la madre tierra, pero mantienen las políticas más depredadoras como minería a cielo abierto, el fracking, la construcción de la carretera por el TIPNIS, la explotación de hidrocarburos en la reserva de flora y fauna de Tariquía, las mega-hidroeléctricas Chepete/Bala e Ivirizu y decenas de megaproyectos en las regiones ambientalmente más sensibles que son directamente responsables de la acelerada destrucción de nuestro patrimonio natural y nuestra madre tierra.

 

           Esos son los hechos reales y efectivos, que nada tienen que ver con excitadas narrativas en foros internacionales, ni con la teoría, el discurso ni la letra constitucional.

 

 

La Paz, 24 de abril del 2021.